viernes, 18 de febrero de 2011

Undress in blue





Pintarme de sabor y mascarme los labios hasta hacerlos sangrar.

Me encanta andar descalza y en pantalones cortos, muy cortos.

Amo el viento de sitios altos y subir como un mono a todos lados. 


Aunque después temo a la bajada.

Me gusta usar la ropa de mi amor.

Me gustan la playa y las bibliotecas.

Caminar por el monte y ver reptiles.

Mirar a los gatos.

Amo canturrear mientras camino sola por las calles húmedas y frescas.

Me encanta usar lentes.

Me agradan los sitios de tres niveles y las azoteas planas.

Me fascinan los vestidos y aún más el usarlos.

Y definitivamente adoro las fotos y los libros...



jueves, 10 de febrero de 2011

Febrero, mes del amor

Mi vida es ella
y yo soy la suya.
Lo sé.
Pero...¿quién es él?
¿por qué la abraza...?
¿y por qué la...
...
...
besa?!

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Hice algo malo, mi amor.
Me enamoré.
Es que su sedosa existencia, mi amor.
¡Yo no quería lo juro!
Pero...
sus formas
y la mirada en la que se extendía mi piel completa y relajada,
él fue todo y es la nada.
Es lo que tú y lo que yo,
y fue lo que no somos juntos ni separados.

Yo no pude.

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Así eres tan distinta.
No, no es que seas fea;
aún anhelo tu piel aunque esté ahora un poco más fría.
Te amo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Poema, Último round

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores 
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


Julio Cortázar

miércoles, 5 de enero de 2011

lunes, 20 de diciembre de 2010

Por una vez.

Y yo quiero verte así. A fuego cruzado y pecho desierto, mientras yo hojeo tus lunares en mi cuerpo de marfil.

© Danica Arias, 2010. Todos los derechos reservados.
Está bien. Lo acepto. Estoy hecha a la antigua.

Flores, versos y serenatas.

Lástima.

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Qué quiero de Navidad?

* Una cámara de lentes (Nikon)
* Una vespa roja o verde pastel
* Playeras largas
* Unos converse negros
* Un viaje en barco
* Una noche de luna en alguna playa o cenote
* Cuarto propio
* Libertad
* Que desaparezcan los celulares y los automóviles
* Caminar
* Cabello que crezca rapidísimo (para poder cortarlo todos los días xD)
* Que no me crezcan las uñas de los pies
* Un reloj de pulso
* Un perfume a mi medida
* Esa piel morenita
* Menos vicios
* Fresco eterno

Goodbye

Yo reescribo y redescribo a Darío.
Extraño tus buenos tiempos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Even I tried. Even you denied.


Es que eres demasiado para el cuerpo que te limita,
para estos ojos llorosos que desamparan tu existencia sin mucho disgusto.
Vete y déjame ir.
Caen los cuerpos, gotas cansinas con buen talante,
van desmembrando sus colores entre los palcos.
Se toman y se abandonan unos en otros, entre el telón y la escena,
y cuando se llenan, se abandonan unos a otros
mientras el veinte convierte mi piel en agua
y me derramo por entre sus pechos llenos de mierda.
Tan sólo las cuerdas se mecen aún
con peso torrencial, ingrávido y latente.
Tan sólo ellas pueden continuar su caída.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Muriendo en sus brazos

Hemos callado, caminado, dormido, bebido, cenado, desayunado y almorzado (sí, en ese orden y en todos los órdenes y secuencias).
Hemos escupido, llorado, asesinado, cantado y viajado en todos los acentos necesarios de hablar.
Hemos, sido y estado.

Amamos en pasado y en presente.

Construiremos el siguiente nivel del cielo.

Fin de la Transmisión.

martes, 9 de noviembre de 2010

Recuerda



Tú amas lo que haces
No importa lo que hagas
No importa si es bueno, desagradable o inmoral
No importa cuánto seas juzgado
No importa ser convertido en apestado
No importa el odio propio
Tú amas lo que haces
Y no dejarás de hacerlo
No dejarás de hacerlo ahora
Aunque te cueste la libertad de andar
Te negarás a maniatar tu principal mérito
Jamás lograrán que seas igual

Pero el cerebro no registra el NO
Así que pronto serás como ellos desean
Felicidades, ya eres parte de la sociedad.

Sonríe y finge ser feliz, cariño.

Aunque ames lo que haces...

Fin de la Transmisión.
                             

lunes, 1 de noviembre de 2010

Chocolate caliente

Escribir aturde a mis demonios. escribiré hasta que ya no sirva y me maten.

Fin de la transmisión.

domingo, 31 de octubre de 2010

Hambre

Hacía tanto que no me sentía sola entre una multitud. extraño. porque hace meses que lo vengo evitando. soy inconsciente de mis emociones cuando no quiero sentirlas. siempre huyo y cuando lucho son malas batallas. 

hacía tanto que no me sentía sola entre una multitud. extraño. porque hace meses que me siento así. pero hoy, fue tan palpable que me ardía. como si observara sin vivir. como si mis pasos no fueran. como si el mundo no fuera. como si nadie respirara. como si todos estuvieran tan muertos y lejanos. como si nadie pudiera alcanzarme en mi vacío.

no hay respuesta porque no sé preguntar. porque todos me dicen que lo que siento y pienso está mal porque ellos no entienden. no hay nadie que pueda entenderlo a pesar de no ser difícil. 

no hay respuesta. no me sentiré mejor hasta que la haya.

Fin de la transmisión.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Si no duele, ¿es felicidad?

Tal vez algún día.
Hoy al menos respiro.




Cerramos los brazos ¿y qué?
No por eso la mariposa se mantendrá entre ellos.


© Danica Arias, 2010.

domingo, 22 de agosto de 2010

Eau d'Ame

Una cruenta lluvia ácida destruía el cielo, la vida y su alma.
Nunca antes pudo sentir tan finamente la punzada del viento traspasarle de esa manera tan particular y ajena.
Sensato, decidió someterse a tal purgante. Sanaría más prontamente de lo que muchos otros soldados.
Preparó el fusil, afianzó la mira, cerró los ojos. Aún disparando se abría paso entre la barahúnda.

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Tejía calcetines diminutos de un tono azul grisáceo que le recordaba los ojos del soldado que había partido hacía más de seis meses. El cielo lluvioso también enarbolaba los tonos que sobresalían de las manos delgadas de la jovencilla.
No tendría más de diecisiete y llevaba ya a cuestas uno de casada. Aún parecía frágil con su rostro fresco de niña. Miró el ventanal; el campo, repleto del amarillo vivo de las flores, se agitaba fríamente; ya era agosto de cualquier manera.

Un rayo se le incrustó en el pecho, le hizo henchirse de terror. Le hincó las espuelas el ave negra que todo lo ve.
Su soldado ojos-de-tormenta, se despidió.

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Despertó bajo la potente luz blanca del hospital.
Se hallaba repleto de escarificaciones, trofeos cansados de la lluvia ácida en el campo de guerra.
Se miró cuando pudo recobrarse del aturdimiento. Recuento de los daños: Una pierna hasta la rodilla, un brazo ausente, miles de blancas tiras, le fallaba la vista y lo peor...
Había olvidado su existencia. No había más en su cabeza que una centena de cuerpos a medio terminar -¿o sería a medio comenzar?-, dolor y el rostro sonriente de una niña.

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Dio a luz a un bastardo con honores. Se le instaló en el hospital del ejército agradeciendo el brutal asesinato del soldado que ella había amado tanto.
Ya no quedaba resquicio de fragilidad ni candidez en su rostro.
El pequeño y nuevo habitante lo sería todo desde ahora.



© Danica Arias, 2010.
Todos los derechos reservados.

martes, 10 de agosto de 2010

Catarsis

Estoy harta de la poesía,  yo amaba la prosa como nadie lo hizo y ahora me veo en el hoyo gigantesco del poema en verso libre y cuadratura moderna.

¿Qué hacer con mi vida y mis abismos?

Nada, nos vemos en Troya.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Y sangramos

Hace un tiempo sucedieron cosas que echaron por tierra otras muchas.
Entonces decidí, como buena cobarde, esconder mi corazón y mis sonrisas; puse, en su lugar, una nube y más sonrisas -todas falsas, pero muy lindas y cálidas-.
La nube serviría para poder soñar e ilusionarme sin mucha profundidad ni tiempo; las veleidades del viento -y yo- le agradecerían su ligereza.
Las sonrisas, para guiñarle a otros corazones más ilusos y menos protegidos.

Una mañana fría de abril, conocí a otro corazón roto. Aún en pedazos era maravilloso, colosal, impresionante y fascinante.
Le amé al instante.
Como nunca, como a nada, como a nadie y como si no existiera más vida que sin ese corazón a mi diestra.
Pero, ya estaba muy malherido y sangraba profusamente.
Murió.
Y me quedé sola de nuevo.
Solos; mi despedazado corazón sin sangre, mis sonrisas fingidas favoritas y yo.
Deseamos compartir todo con el corazón roto muerto. Sí, incluso el "muerto".

Y fue entonces que nos hicimos acompañar de un gato gris, que asusta en las noches de marzo.

Seguimos casi igual sólo...
                                 que ahora podemos sangrar.